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Caracterización del carcinoma hepatocelular en México

 

En el número 3/2018 de nuestra revista se publica el artículo “Caracterización del carcinoma hepatocelular en México”. Este es un estudio observacional, transversal y retrospectivo, de enero de 2008 a abril de 2014 en el que se describen las características clínicas y epidemiológicas, así como el diagnóstico y el tratamiento de 148 pacientes diagnosticados con carcinoma hepatocelular en dos hospitales de tercer nivel: El Centro Médico ISSEMYM, en Metepec, Estado de México y en la Unidad Médica de Alta Especialidad N. 25 del IMSS en Monterrey, Nuevo León.

Se incluyeron a 148 pacientes: 98 (66.2%) eran hombres y 50 (33.8%) eran mujeres. La edad promedio fue de 63.9 años (DE: ± 11.77; rango de 52-76 años). Noventa y siete pacientes (65.5%) eran del norte de México y 51 (34.5%) eran del centro de México. Las comorbilidades mayores incluyeron la diabetes mellitus tipo 2 en 62 (41.9%) casos e hipertensión en 24 pacientes (16.2%). Fue posible documentar la enfermedad hepática crónica subyacente en 130 (87.8%) pacientes. El alcoholismo y la infección crónica del virus de la hepatitis C (VHC) fueron las causas más frecuentes de enfermedad hepática y la tercera causa identificada fue la EHNA.

Cincuenta y uno (39.2%) de los 130 pacientes con enfermedad hepática subyacente fueron observados por medio de un programa de vigilancia y diagnosticados bajo esa estrategia. Los pacientes restantes fueron diagnosticados a partir de síntomas reportados y/o hallazgos clínicos asociados al tumor.

Al momento del diagnóstico, 108 (75.5%) casos presentaban un único tumor localizado, mientras que 39 (27.2%) pacientes albergaban lesiones múltiples o difusas. Al establecer el diagnóstico, los tumores en 56 (39%) pacientes eran menores de 5 cm, y mayores de 5 cm en 92 (64.3%) casos. El valor de la AFP al momento del diagnóstico fue normal en 41 (27.7%) pacientes y mayor de 20 ng/ml en el 70.3% (n = 104).

A 94 pacientes se les practicó la biopsia hepática y se estableció el grado de diferenciación histopatológica en 47 casos: el tumor era bien diferenciado en 25 (16.9%) casos, moderadamente diferenciado en 18 (12.2%) y pobremente diferenciado en 4 (2.7%) pacientes.

Treinta y cinco pacientes con enfermedad hepática subyacente, de los 51 bajo vigilancia (35/51) (68%), presentaban lesiones menores de 5 cm de diámetro, mientras que 70 de todos los pacientes que no estaban bajo vigilancia (70/97) (72.1%) presentaban lesiones mayores de 5 cm.

Se realizó tratamiento quirúrgico en 22 pacientes e incluyó 19 resecciones y 3 trasplantes de hígado. Se llevó a cabo tratamiento locorregional en 30 casos, con 14 ablaciones por radiofrecuencia (ARF), 10 quimioembolizaciones transarteriales (TACE), manejo combinado con ARF/TACE en 3 casos, y 3 crioablaciones. Sesenta y cuatro pacientes recibieron terapia sistémica: 55 casos fueron tratados con sorafenib y 9 pacientes recibieron otras quimioterapias sistémicas.

Al punto de corte en abril de 2014, 115 (77.7%) pacientes habían muerto y 33 (22.3%) seguían vivos.

Los autores comentan que la tendencia para la aparición del CHC alrededor de la sexta década de vida y el factor de riesgo principal para su desarrollo es la enfermedad hepática subyacente, presente en el 87% de los casos. Los factores etiológicos primarios en esta cohorte fueron el VHC y el alcoholismo. Ante las nuevas tendencias epidemiológicas, la enfermedad de hígado graso no alcohólico (EHGNA) se ha identificado como una tercera causa. De hecho, su prevalencia es sorprendente y coexiste frecuentemente con la diabetes mellitus y la hipertensión, a tasas similares a aquellas descritas en adultos en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012. La tasa de mortalidad mayor en estos pacientes y en comparación con otras series de casos, podría ser un reflejo de la escasa disponibilidad de modalidades de tratamiento (es decir, trasplante) en los dos hospitales involucrados, así como de causas secundarias, como úlcera péptica perforada, neumonía, sepsis, y sangrado del tracto gastrointestinal superior.

El análisis de población demostró que la vigilancia fomenta el diagnóstico de tumores más pequeños e incrementa su potencial de resolución. Sin embargo, la vigilancia activa se llevó a cabo únicamente en el 39.2% de los pacientes.

Los autores concluyen que el diagnóstico sigue realizándose en etapas avanzadas de la enfermedad, en las cuales la terapia curativa ya no es una opción. La disponibilidad limitada de estrategias de tratamiento, como el trasplante y la resección, claramente afectan la supervivencia. Es por esto que el uso de estrategias de tratamiento combinado, de acuerdo con la disponibilidad en cada hospital, es crucial.

 

REFERENCIA: Cisneros-Garza LE, González-Huezo MS, López-Cossio JA y Kuljacha-Gastelum AL. Caracterización del carcinoma hepatocelular en México. Rev Gastroenterol Mex 2018; 83(3):223-227.